Setenta y dos horas. Julio Bernasconi, poeta de renombre y mentor intelectual, nunca había tardado tanto en responderle un movimiento de ajedrez. La audaz maniobra de Francisco, un treintañero cuyas ambiciones literarias naufragaron en la mediocridad cotidiana, permanece suspendida en el tablero como una pregunta sin respuesta.
La llamada que finalmente llega no trae la réplica esperada, sino una noticia devastadora: Bernasconi ha muerto.
Arrastrado hacia una investigación dirigida por un inspector tan excéntrico como meticuloso, Francisco debe navegar no solo por los secretos que rodearon a su maestro, sino por sus propias parálisis existenciales en una Buenos Aires poblada de escritores fracasados y vínculos fallidos.
José María Brindisi, un nombre firme en la narrativa argentina, construye con una prosa virtuosa y absorbente un policial denso en tensiones donde cada gesto parece esconder un motivo y nadie queda libre de sospechas.
“La escritura de Brindisi apuesta a no hacer concesiones.”
Gabriela Cabezón Cámara
“Un estilo tan exacto como un metrónomo.”
Juan Martini
Nació en Buenos Aires un 12 de diciembre (de 1969), el mismo día –suele insistir con injustificado orgullo– que Flaubert y Sinatra, a quien además le robó el nombre para su hija.
Es escritor, periodista, crítico literario, editor y docente de escritura.
Publicó los libros de cuentos Permanece oro y Kamikaze, y las novelas Berlín, Frenesí, Placebo –traducida al portugués– y La sombra de Rosas. Es también director editorial de la revista El Ansia: un gesto de supervivencia que, en la Argentina, no es más que otro milagro cotidiano.