En el transcurso de casi un siglo –de 1895 a 1985–, las autoras japonesas de esta antología atravesaron una sucesión de regímenes políticos que oscilaron entre el bienestar de épocas de apertura democrática hasta gobiernos ultranacionalistas y militaristas. Sobrevivieron como niñas o adultas a la Segunda Guerra Mundial y vieron renacer a su país tras la hecatombe atómica. Un par de ellas tuvieron padres samuráis, otras fueron pioneras del feminismo, y algunas hasta contaron con ciertos privilegios de clase y formación.
Pero incluso en la posguerra, luego de los cambios que trajo el nuevo código civil –que supuso la democratización tanto en el ámbito político, como en la familia y el matrimonio– todas ellas vivieron en una sociedad diseñada por y para los hombres, y fueron educadas para ser “buenas esposas y madres sabias”, según el lema promovido por la modernidad nipona en la educación de las mujeres.
La antología Cuentistas japonesas, publicada en la serie Palabras Mayores (Factotum), vuelve a plantearse el desafío de reunir un puñado de relatos y autoras a través del cual dar cuenta de una tradición literaria.